Este ramo de flores silvestres, de esta misma y lluviosa primavera, es para mi madre.
Y para todas las madres,
para las que ríen,
para las que lloran,
para las que madrugan,
para las que velan,
para las que aprenden,
enseñan, ganan y ahorran,
para las que dan,
para las que besan,
para las que acarician,
para las que curan,
para las que calman,
para las que sufren,
para las que abrazan,
para las que aman,
para las que bailan,
cantan, leen y escriben,
para las que encuentran,
para las que buscan,
para las que aplauden,
animan y ayudan...
y sobre todo para todas,
todas, todas las madres
que viven y que mueren
por los hijos,
para todas ellas...









































































































































